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 dd/mm/2007  Creación de unidad de ICTUS.

Se crea en el Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza una unidad especializada en el tratamiento y diagnóstico del ICTUS.


 

 21/08/2001  El transplante de neuronas reactiva áreas del cerebro dañadas a causa de un ictus.

El transplante de neuronas en áreas del cerebro que han quedado dañadas tras un ictus puede mejorar la función cerebral, así como la debilitación mental y física de los enfermos. Según un estudio realizado por el Centro Médico de la Universidad de Pittsburg (EEUU), seis meses después de la intervención la actividad celular se incrementaba un 10% en más de la mitad de los pacientes.


Este transplante neuronal no recurrió a las 'controvertidas' células madre embrionarias –que son capaces de transformarse en cualquier tejido–, sino que se emplearon otras procedentes de un teratocarcinoma –un tipo de tumor con varias células de tipo fetal– que fueron transformadas en neuronas no cancerosas.


Según publica en su número de septiembre la revista 'Neurosurgery', las neuronas obtenidas se inyectaron directamente en las áreas cerebrales dañadas de 12 pacientes que habían sufrido un accidente cerebrovascular.


Mejora de la actividad neuronal

Tras la intervención, los investigadores midieron con una tomografía la actividad metabólica en el cerebro de los enfermos. Un semestre después del transplante, se detectó que la función cerebral en las áreas dañadas se había incrementado un 10% en siete de 11 pacientes.


Un año después del transplante, el escáner se repitió en nueve pacientes. De entre los que habían mejorado, el incremento de la actividad neuronal se mantenía en tres, mientras que la función cerebral de la zona había descendido en cuatro de ellos.


En las áreas del cerebro circundantes al transplante, sólo dos pacientes manifestaron signos de un incremento en la actividad metabólica seis meses después del transplante. Sin embargo, cuando había pasado un año, la actividad se había incrementado en cinco pacientes.


Además, se realizaron pruebas para evaluar la debilitación mental y física relacionada con el ictus y comprobaron que ambas mejoraban.


Los investigadores se muestran optimistas ante estos datos y señalan que son un indicio de que «las nuevas neuronas se están conectando en el cerebro», incluso en el caso de que el estudio no proporcionase ninguna evidencia directa de que el transplante conduce a la formación de nuevas sinapsis, es decir, conexiones entre las células nerviosas.


De todos modos, en un editorial que acompaña al estudio, Robert J. Dempsey –neurocirujano de la Universidad de Wisconsin-Madison– advierte que debe comprobarse si el incremento en el metabolismo celular se debe realmente a la integración de las células transplantadas en el cerebro o bien está ocasionado por algún otro mecanismo, como una inflamación desencadenada por el transplante.


Sin embargo, el facultativo reconoce que «este estudio es un importante primer paso en el prometedor campo del transplante celular».


Los autores señalan que ahora es preciso realizar un ensayo clínico que compare a pacientes que reciban este transplante con otros enfermos que también hayan sufrido un accidente cerebrovascular.

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